¿Qué ocurre con la custodia de un bebé de padres no casados?

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De cara a una ruptura de pareja, existe mucha confusión acerca de los efectos de la separación con relación al cuidado de los hijos, sobre todo si los progenitores no están casados.

Sin embargo, la relación de los padres con los hijos es independiente de que exista o no un matrimonio, y por tanto los efectos de la separación no varían de un caso a otro.

En este artículo vamos a resolver las dudas que se plantean los padres no casados en materia de la custodia de un bebé.

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¿Qué pasa con la custodia de los hijos si los padres no están casados?

El deber de guarda y custodia, al igual que la patria potestad, es un conjunto de derechos y obligaciones de los padres para con los hijos que se origina desde el mismo momento en que nace la relación paternofilial. Es decir, tiene su origen en el hecho de ser padre o madre, y no se ve afectado por la circunstancia de que los progenitores estén o no casados. 

La existencia de un matrimonio previo es un hecho irrelevante a la hora de determinar el deber de guarda o custodia. Sin embargo, la guarda y custodia puede sufrir cambios para adecuarse a las circunstancias de los miembros de la familia.

Por eso, como consecuencia de una separación, aunque no se trate de una separación legal o un divorcio, por no haber existido un matrimonio previo, habrá que determinar las medidas que afecten al cuidado de los hijos, entre ellas, a quién corresponde la guarda y custodia.

Los progenitores no casados deberán acudir a un procedimiento de medidas paternofiliales, para optar por alguna de estas soluciones:

  • La custodia exclusiva a favor de uno de los progenitores, estableciendo un régimen de visitas a favor del otro progenitor no custodio.
  • La custodia compartida entre ambos progenitores, que podrá ser repartida por tiempos iguales (50/50) o bien con dos tercios a favor del progenitor principal y un tercio a favor del otro progenitor. Es lo que se denomina custodia compartida 70/30.
  • La custodia partida o distributiva, en la que la guarda y custodia de los hijos se reparte entre los progenitores. Esta es una decisión totalmente desaconsejada, salvo que alguna circunstancia muy importante la justifique, ya que se recomienda que los hermanos vivan juntos.

Si los progenitores actúan de mutuo acuerdo, podrán decidir lo que prefieran en un convenio regulador que el juez aprobará, siempre que se haya tenido en cuenta el beneficio de los pequeños.

Si no existe mutuo acuerdo, habrá que acudir a un procedimiento contencioso, que se dilatará más en el tiempo, y en el que el juez podrá decidir, a la vista de las pruebas y de los dictámenes de expertos, el tipo de custodia que considere más conveniente para los menores.

¿Qué ocurre con la custodia de un bebé de padres no casados?

Aunque los padres tienen bastante libertad a la hora de decidir el tipo de custodia para sus hijos (siempre que tengan en cuenta en todo momento el interés superior de los menores), existen algunas situaciones especiales en las que no se suele aprobar una custodia compartida. Es el caso de los bebés. 

El bebé tiene unas necesidades de contacto con la madre superiores a las de los niños de más edad, y se considera que la custodia compartida no es una buena opción en ese momento. Por eso, no suele otorgarse una custodia compartida para el caso de niños pequeños de hasta 3 años.

No es relevante que el bebé se alimente de leche materna, pues aunque en ese caso el motivo de la custodia exclusiva a favor de la madre sería obvio, también existe esa necesidad de contacto físico materno aunque la alimentación sea de otro tipo.

Pero, en aras a mantener un equilibrio entre los progenitores, y para evitar que se pierda el contacto con el padre, recientemente se está optando por mantener una custodia exclusiva con un amplio régimen de visitas a favor del padre y una evolución progresiva hacia un régimen de custodia compartida. Es lo que se llama custodia compartida progresiva.

Esta es una buena solución para cuando los niños son lactantes o muy pequeños (edad en la que tienen mayor apego a la madre), pero existen motivos para aconsejar una custodia compartida, aunque no sea recomendable desde el primer momento.

Una ventaja añadida de la custodia compartida progresiva es que se puede pactar desde el primer momento y no requiere que se vaya modificando a medida que cambien las circunstancias, ya que esa evolución ya está prevista en la propia naturaleza de este régimen de custodia.

¿Ambos progenitores no casados tienen los mismos derechos a la custodia de un bebé?

Existe la creencia errónea de que, si los padres no están casados, la madre tiene más derechos con respecto al niño que el padre. Esta creencia es más firme para el caso de que el menor sea un bebé.

Pero, como hemos visto, la custodia no es un derecho de los padres, sino una obligación, y nace desde el mismo momento del nacimiento, y por el mero hecho de ser padres.

Por tanto, los dos progenitores tienen iguales derechos y deberes en relación a los hijos, y más aún cuando estos son menores.

El único motivo por el que uno de los progenitores podría perder sus derechos y dejar de ejercer sus obligaciones sería la pérdida de la patria potestad.

Hay que puntualizar que patria potestad y guarda y custodia no son lo mismo:

  • La patria potestad es el conjunto de deberes y obligaciones que los padres tienen con respecto a los hijos menores no emancipados, y que supone que tengan que tomar decisiones importantes en su vida que afecten a su protección, cuidado, formación, alimentación y a su representación legal y la administración de sus bienes.
  • La guarda y custodia se refiere a la convivencia con los menores, es decir, al cuidado diario y a la toma de decisiones cotidianas de escasa importancia.

La patria potestad solo se pierde por motivos graves que están contemplados en la ley. La guarda y custodia busca el beneficio del menor en su día a día, y la forma más conveniente de convivencia para él, y no se puede utilizar como un castigo para uno de los progenitores.

Por supuesto, la pérdida de la patria potestad lleva aparejada la pérdida de la custodia del menor, pero al revés no ocurre: el hecho de que exista un régimen de guarda y custodia a favor de un padre no afecta a la patria potestad, y ambos progenitores tendrán que intervenir por igual en todas las decisiones importantes en la vida del menor.

Conclusión

Los bebés tienen unas necesidades muy específicas que hacen recomendable la custodia a favor de la madre, aunque es conveniente que exista un régimen amplio de visitas a favor del otro progenitor, ya que ambos tienen los mismos derechos y obligaciones con respecto a los hijos.

El hecho de haber estado o no casados es irrelevante a la hora de decidir el contacto que habrán de tener con los menores y de su implicación en la educación, protección y cuidado de los pequeños.

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