¿Cuáles son los derechos de la mujer en caso de divorcio?

Derechos mujer divorcio

En nuestro sistema legal actual, ambos miembros de la pareja tienen los mismos derechos y obligaciones en el matrimonio, y ocurre igual en caso de divorcio, ya que se entiende que ambos tienen las mismas oportunidades legales para contar con independencia económica y para disfrutar de sus derechos de conciliación familiar.

Sin embargo, en la práctica, aún existen importantes desigualdades entre hombre y mujer en bastantes casos, y no es raro que la mujer haya renunciado a sus oportunidades laborales para dedicarse a la familia, encontrándose en caso de divorcio en una situación especialmente necesitada de protección. 

A continuación vamos a analizar las posibles situaciones en las que se puede encontrar una mujer en caso de divorcio donde el tratamiento ante la ley puede ser diferente o especial con respecto al otro cónyuge.

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¿Qué derechos tiene la mujer en caso de divorcio?

Como hemos dicho, nuestro ordenamiento jurídico no hace distinciones entre los cónyuges en función de su género, y se refiere a ellos con fórmulas genéricas como “el cónyuge más necesitado de protección”, “el progenitor”, etc. Por tanto, hombre y mujer pueden encontrarse en las mismas situaciones a lo largo de la tramitación del divorcio, y tienen exactamente los mismos derechos ante la ley.

No obstante, vamos a enfocar el estudio del divorcio desde la perspectiva de una mujer que no cuente con independencia económica por haberse dedicado a la familia y al cuidado del hogar. ¿Qué derechos le otorga esa posición? ¿De qué forma la protegen las leyes ante un divorcio?

En la custodia de los hijos

En caso de divorcio, bien los cónyuges de mutuo acuerdo, bien el juez en caso de que no haya acuerdo, decidirán el régimen de guarda y custodia para los hijos menores de edad. Hace años, era habitual otorgar la custodia en exclusiva a la madre, y determinar a favor del padre un régimen de visitas que le permitiera mantener el contacto con los menores.

Hoy día está ganando terreno la custodia compartida por igual por ambos progenitores. Sin embargo, en caso de que la mujer se haya dedicado exclusivamente al cuidado del hogar y de los hijos, es posible que se decida una custodia en exclusiva a su favor. 

Pero esto será así, principalmente, si el otro progenitor no tiene tiempo suficiente para convivir con sus hijos (ni siquiera en régimen de custodia compartida), y la mujer sí lo tiene (cosa que puede ocurrir, precisamente, por su desconexión con el mundo laboral en ese momento). Lo realmente relevante es, pues, el tiempo del que ambos dispongan para cuidar de sus hijos a diario.

En la custodia del bebé lactante

El caso de un menor en edad lactante es particular, porque necesita especialmente a la madre en sus 2 o 3 primeros años de vida, tanto si se alimenta de leche materna como si no. En este supuesto, se puede dar con más razón la custodia exclusiva a la madre o lo que se conoce como custodia compartida progresiva, que se va imponiendo poco a poco.

La custodia compartida progresiva empieza como una custodia exclusiva a favor de la madre con un amplio régimen de visitas a favor del otro progenitor, y poco a poco se va ampliando ese régimen de visitas hasta incluir pernocta y acabar convirtiéndose en una custodia compartida convencional.

Como en el caso anterior, si la madre carece de ingresos por no realizar una actividad remunerada y haberse dedicado a la familia, es más probable que el régimen de custodia exclusiva a su favor se mantenga durante más años, si el otro cónyuge no tiene una situación adecuada para convivir con su hijo.

 Atribución del uso de la vivienda familiar

Independientemente de a cuál de los cónyuges pertenezca la vivienda familiar (puede que sea de ambos o propiedad exclusiva de uno de ellos), tanto ellos de mutuo acuerdo como el juez, en caso de no haber acuerdo, podrán atribuir su uso al cónyuge más necesitado de protección. 

Se pueden dar dos casos diferentes: 

  • Si hay hijos menores en el matrimonio: el uso de la vivienda familiar se atribuye a ellos hasta que cumplan la mayoría de edad (o si se trata de mayores necesitados de protección, hasta que el juez determine), y al cónyuge bajo cuya custodia queden. Así, no es raro que el uso de la vivienda se atribuya a la madre con los hijos, si se ha decidido la custodia exclusiva a su favor.
  • Si no hay hijos menores en el matrimonio: incluso en este caso, es posible que se atribuya el uso de la vivienda al cónyuge no propietario durante un tiempo prudencial, porque se considere que su interés es el más necesitado de protección, lo que puede ocurrir si no tiene ingresos propios ni alternativa de vivienda (artículo 96.2 del Código Civil).

Pensión compensatoria

El Código Civil prevé que se compense económicamente al cónyuge que sufra un desequilibrio económico en relación con el otro cónyuge como consecuencia del divorcio, y cuya situación haya empeorado con respecto a la que tenía durante el matrimonio (artículo 97).

Para ello, se fija lo que se llama pensión compensatoria, que es diferente a la pensión de alimentos que se decide a favor de los hijos, para contribuir a su manutención y cuidado.

La pensión compensatoria puede tener una duración indefinida o temporal, y puede ser sustituida por la entrega de bienes o de una cantidad de dinero en una sola vez.

Para fijar la pensión compensatoria, se tendrán en cuenta las siguientes circunstancias:

  • Los acuerdos a que hubieran llegado los cónyuges.
  • La edad y el estado de salud del cónyuge que la recibe.
  • Su cualificación profesional y sus probabilidades de obtener trabajo. 
  • La dedicación a la familia, tanto en el pasado como en el futuro.
  • Su colaboración trabajando en las actividades empresariales o profesionales del otro cónyuge.
  • La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal.
  • La posible pérdida del derecho a percibir otra pensión.
  • Los medios económicos y las necesidades de ambos cónyuges.
  • Cualquier otra circunstancia relevante.

Como puede apreciarse, el derecho a una pensión compensatoria no es algo automático, ya que si el cónyuge beneficiario (en este caso entenderemos que es una mujer sin ingresos económicos propios), por su edad, cualificación profesional y circunstancias personales, tiene posibilidades de encontrar un empleo sin excesiva dificultad, el juez lo tendrá en cuenta para fijar la duración y cuantía de la pensión.

Contribución a las cargas del matrimonio

Como consecuencia del divorcio, ya sea por acuerdo entre los cónyuges o por decisión judicial, según el caso, se determinará la forma en que cada miembro de la pareja contribuirá a las cargas del matrimonio (es decir, a los gastos derivados del mismo).

Si los cónyuges actúan de mutuo acuerdo, definirán este extremo en el convenio regulador (artículo 90.1.d del Código Civil). Si se trata de un divorcio contencioso, o los cónyuges no se ponen de acuerdo sobre este punto, será el juez quien lo fije (artículo 91).

Para su determinación, se tendrá en cuenta el trabajo que uno de los cónyuges (que en la práctica suele ser la mujer) haya dedicado a la atención de los hijos comunes (artículo 103.3ª).

El trabajo dedicado a la casa también se considera contribución a las cargas del matrimonio, y se tendrá en cuenta a la hora del divorcio (artículo 1438).

Por tanto, si la mujer se ha dedicado al cuidado de la familia y del hogar, y carece de ingresos propios, o aunque los tenga, esa dedicación se cuenta como contribución a las cargas del hogar, y compensa la falta de contribución económica o la diferencia con respecto al otro cónyuge que pueda haberse producido en su caso.

Beneficio de justicia gratuita

Cuando una mujer que ha renunciado a su independencia económica para ocuparse de la familia y el hogar desea divorciarse, puede encontrarse con que no tiene dinero para pagar a un abogado.

La ley prevé esta situación y articula dos soluciones posibles: 

  • El beneficio de justicia gratuita: si se considera que no tiene medios suficientes para soportar los costes que supone el proceso y la asistencia del abogado y el procurador, puede acceder a este beneficio, por el cual quedará dispensada de pagar esos gastos.
  • Si no cumple las condiciones para acceder al beneficio de justicia gratuita (por la situación económica del otro cónyuge), la ley prevé que se fije el modo de costear los gastos del proceso (provocados por parte del cónyuge sin suficientes medios económicos) a cargo del caudal común, o incluso del otro cónyuge (artículo 1318), siempre que no haya habido mala fe o temeridad. La posibilidad de que los gastos del divorcio de un cónyuge corran a cargo del  otro se conoce como litis expensas.

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