¿Qué es el divorcio?

¿Qué es el divorcio?

La Ley ha avanzado tanto que ha superado incluso al ‘hasta que la muerte nos separe’, coletilla imprescindible en cualquier matrimonio tradicional. En España cada año se producen más de 100.000 rupturas matrimoniales (con tendencia a la baja considerando la última década) y de ellas una inmensa mayoría vienen a través de la vía del divorcio. Pero, ¿qué es el divorcio?

El Código Civil, en su modificación de 1981, introdujo este concepto jurídico mediante el cual dos personas unidas por matrimonio pueden poner fin a su relación, disolver la sociedad económica en común, y volver a casarse con quien deseen.

No obstante, el divorcio tuvo su impulso a partir del año 2005 tras una reforma que facilitó este trámite eliminando los plazos previos, suprimiendo la obligación de estar separados, facilitando la custodia compartida y, sobre todo, permitiendo que se pudiera llevar a cabo sin alegar una razón. Es lo conocido como divorcio exprés.

A partir de ahí esta forma de ruptura matrimonial, que hasta entonces estaba a la sombra del proceso de separación, representa la principal vía para disolver una unión matrimonial.

En 2016, último año del que se disponen estadísticas oficiales, tuvieron lugar 96.824 divorcios, sumando los producidos entre parejas de diferente sexo y las de mismo sexo. Lo que nos indica la magnitud de un procedimiento que en España llevan a cabo, cada año, dos parejas de cada mil.

La clave en un divorcio: contencioso o de mutuo acuerdo

El punto esencial en un divorcio, lo que va a marcar la complejidad de este proceso, es la voluntad de los cónyuges. Y tienen dos opciones: hacerlo de común acuerdo, negociando los diferentes puntos y llegando a una solución entre ellos; o acudir a un tribunal y que sea el juez quien ordene.

El divorcio de mutuo acuerdo

Hay un amplio consenso entre los abogados especializados en Derecho de Familia: la mejor opción para los ex cónyuges es la del mutuo acuerdo. Lo demuestran las estadísticas, un procedimiento de este tipo se resuelve más rápido.

Además, es más económico para las partes, y los expertos están de acuerdo en que también es menos lesivo para ellas y para las personas involucradas directamente de manera involuntaria: los hijos en común.

¿Qué supone esta negociación? Pues que el Convenio Regulador que se debe completar para decidir cómo disolver el régimen económico (es decir, cómo repartir los bienes), cómo resolver el hecho de poder criar a los hijos menores en común (custodia compartida, o custodia monoparental con régimen de visitas), y las posibles pensiones alimenticias y compensatorias, son pactadas entre las partes de una forma amistosa.

Esto ahorra visitas a los juzgados, informes psicológicos, e incluso que los pequeños vayan a declarar a un tribunal. Se puede considerar una forma más amable de llevar a cabo el divorcio.

El divorcio contencioso

En cambio, si las partes no consiguen conciliar sus posturas, el camino es irremediablemente el del juzgado con todo lo que ello supone.

No hay que olvidar que para redactar el Convenio Regulador es importante conocer el tipo de régimen económico establecido para el matrimonio, si es de separación de bienes, o es en gananciales, ya que esto va a influir en el reparto.

Los trámites para un divorcio

Pongámonos en situación. Tienes los papeles del divorcio sobre la mesa. ¿Ahora qué? Lo primero que deberías hacer es dejarte asesorar por un abogado experto en Derecho de Familia.

Para llevar a cabo este procedimiento es necesario, por Ley, ir acompañado de un abogado y de un procurador. Si es de mutuo acuerdo, valdrá con un profesional para la pareja, mientras que si es contencioso cada cónyuge acudirá acompañado de su abogado.

En el caso de llevar a buen puerto una negociación, los pasos son los siguientes. Se redacta un Convenio Regulador que se presenta ante los juzgados para ratificarlo, y para que las partes reconozcan que están de acuerdo y que es su firma. Ese texto pasa al Ministerio Fiscal para comprobar que está correcto, se emite un informe favorable, el juez emite sentencia y el divorcio se inscribe en el Registro Civil. Un procedimiento que con carácter general puede estar resuelto en tres meses.

En cambio, si se opta por la vía contenciosa, hay que apelar a la paciencia ya que dependerás de la agilidad del juzgado que te corresponda. Se realiza una vista previa, y luego pueden pasar años hasta que se celebre la definitiva. Sin contar posibles requerimientos que pidan las partes, como informes médicos, que pueden dilatar aún más el proceso, así como el hecho de poder recurrir la sentencia.

Hay que tener en cuenta que la complejidad del divorcio (y también el tiempo que tarde en resolverse) va a depender con carácter general de estos factores:

  • Voluntad de las partes
  • Número de hijos en común
  • Patrimonio de los cónyuges y de la sociedad matrimonial
  • Importe de las pensiones solicitadas

Por lo tanto, ante una ruptura matrimonial, lo que más se necesita es el sentido común y el asesoramiento de un letrado profesional para, aunque se trata de un trámite de difícil digestión emocional, poder culminarlo de la forma menos lesiva para las partes, más rápida, y más económica posible.

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