¿Cómo se hace el reparto de bienes en un divorcio?

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Una de las cuestiones más farragosas a la hora de encarar un proceso de divorcio es el reparto de los bienes de la pareja, ya que se pueden mezclar bienes privativos con bienes comunes obtenidos durante el matrimonio.

Sea cual sea el régimen matrimonial aplicable, se trata de una tarea laboriosa que genera muchas dudas.

A continuación vamos a tratar de dar respuesta a las preguntas que puedan surgir en torno a este tema.

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¿Cuándo se reparten los bienes del matrimonio en caso de divorcio?

Al contrario de lo que se pueda pensar, la liquidación y reparto de los bienes del matrimonio no tiene por qué llevarse a cabo durante el proceso de divorcio, aunque si no se ha hecho antes, es lo más conveniente. Sin embargo, el Código Civil permite que se haga con posterioridad si no hay acuerdo de los cónyuges en el momento del divorcio (artículo 95).

Si los cónyuges tienen claro ese extremo, pueden incluir la liquidación en el convenio regulador, en caso de optar por el procedimiento de divorcio de mutuo acuerdo y sin hijos (artículo 90).

En cuanto a la forma de repartir los bienes del matrimonio, es preciso distinguir entre si el matrimonio se rige por la sociedad de gananciales o si se aplica el régimen de separación de bienes, que son los dos regímenes matrimoniales más habituales en España, y se aplican uno u otro por defecto en las distintas comunidades autónomas (a excepción del País Vasco y Navarra, que tienen los suyos propios).

No obstante, se aplique el régimen que se aplique, siempre se podrán clasificar los bienes como privativos de los cónyuges o bienes comunes, y las reglas que operan para repartirlos son muy similares en todos los casos.

Las normas aplicables se encuentran recogidas en el Código Civil (CC).

¿Cómo se hace el reparto de bienes en un divorcio cuando hay gananciales?

En el régimen económico matrimonial de gananciales, pertenecen en común y por igual a ambos cónyuges las ganancias y beneficios obtenidos por cualquiera de ellos (artículo 1344), además de los bienes que se adquieran con dinero común.

Pero también coexisten en el matrimonio los bienes privativos que cada uno de los cónyuges tuviera al inicio de la relación, y los que haya adquirido luego con dinero privativo.

Por tanto, en el momento de la disolución del régimen de gananciales, se atribuirán a cada cónyuge sus bienes privativos y la mitad de los bienes comunes.

Hay que puntualizar que, previamente a la disolución del régimen económico matrimonial, habrá que hacer inventario del activo y del pasivo de la sociedad, es decir, de los bienes y las obligaciones o deudas que existan con cargo al matrimonio (artículo 1396), y destinar lo que proceda para contribuir a las cargas del matrimonio.

Sin embargo, la aplicación práctica de estas reglas generales puede resultar más complicada en el caso de algunos bienes que pueden haberse adquirido con dinero privativo y dinero común, y para los que pueden regir algunas reglas especiales:

Bienes comprados a plazos

Hay que distinguir si el bien se empieza a pagar durante el matrimonio o si se hace antes:

  • Durante el matrimonio: si un cónyuge compra un bien a plazos durante el matrimonio y paga el primer plazo con dinero ganancial, el bien se considerará ganancial, aunque el resto de los plazos se paguen con dinero privativo. Si el primer plazo se pagó con dinero privativo, aunque fuera durante el matrimonio, el bien será privativo (artículo 1356).
  • Antes del matrimonio: si uno de los cónyuges compró un bien antes del matrimonio pero siguió pagándolo a plazos durante el matrimonio con dinero común en todo o en parte, el bien no pierde su carácter de privativo. Es decir, se considera que es solo suyo (artículo 1357). Se exceptúan de esta norma la vivienda familiar y los muebles y enseres. 

La vivienda común

Para la vivienda común y los muebles y enseres, si uno de los cónyuges comenzó a pagarlos con dinero privativo antes del matrimonio, pero siguió pagando el precio a plazos durante el matrimonio con dinero común, pertenecerán al cónyuge y a la sociedad de gananciales en proporción a sus aportaciones (artículo 1354).

Esto implica que, a la hora de la liquidación de la sociedad de gananciales, será necesario vender la vivienda y repartir a cada cónyuge el dinero que le corresponda, o que el cónyuge que aportó dinero privativo compre su parte al otro cónyuge (o viceversa).

Otros bienes

Cualquier otro bien que también se haya adquirido con dinero privativo de uno de los cónyuges y con dinero común se entenderá que pertenece a ese cónyuge y a la sociedad ganancial en proporción al dinero aportado.

Bienes que se atribuyen preferentemente a un cónyuge

Además, el Código Civil recoge una relación de bienes más personales que se incluirán preferentemente en la parte que corresponda al cónyuge que viniera usándolos (artículo 1406), pero eso no significa que automáticamente sean de su propiedad, sino que habrá que compensar a la otra parte:

  • Los bienes de uso personal que no se consideren privativos por su naturaleza.
  • La explotación económica que gestione efectivamente.
  • El local donde ejerce su profesión. En este caso, puede elegir entre pedir que se le atribuya en propiedad o en forma de usufructo o derecho de habitación. Si al añadir el valor del local se supera la cantidad que le corresponde a ese cónyuge, deberá pagar al otro cónyuge la diferencia en dinero.

Bienes privativos

Son bienes privativos de cada cónyuge los que relaciona el artículo 1346:

  • Los bienes, animales y derechos que le pertenecían antes del matrimonio.
  • Los que adquiera después por título gratuito.
  • Los adquiridos con dinero privativo o en sustitución de otros bienes privativos.
  • Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a su persona y los no transmisibles en vida.
  • El importe por resarcimiento por daños que haya recibido, también por sus bienes privativos.
  • La ropa y los objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.

Además, serán privativos, aunque se adquirieran con dinero común, pero darán derecho a que se reintegre su valor a la sociedad de gananciales, los siguientes:

  • Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los cónyuges.
  • Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo cuando formen parte de un establecimiento o explotación común de ambos cónyuges.

¿Cómo se hace el reparto de bienes en un divorcio cuando hay separación de bienes?

Si los cónyuges estaban casados en régimen de separación de bienes, el reparto es mucho más sencillo, ya que cada cónyuge será propietario de los bienes que tuviera antes del matrimonio y también de los que adquiera durante el matrimonio por cualquier título.

El reparto consistirá en atribuir a cada cónyuge sus bienes privativos, y dividir los bienes que hubieran sido adquiridos por ambos con su respectivo dinero privativo, y en proporción a sus aportaciones.

Hay que tener en cuenta que, independientemente de quién sea el titular de la vivienda familiar, cabe la posibilidad de que su uso se atribuya al otro cónyuge por un tiempo prudencial, si se considera que es el más necesitado de protección. No obstante, la atribución del uso no altera la propiedad de la vivienda, que seguirá perteneciendo al cónyuge que la adquirió (artículo 96.2).

Más información

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