¿Se puede retirar la custodia a un progenitor por consumo de drogas?

Retirar custodia drogas

Tras un divorcio o separación con hijos menores no emancipados, el régimen de guarda y custodia establecido en primera instancia puede verse modificado con posterioridad, siempre que concurran causas que así lo justifiquen.

Uno de los motivos por los que un padre custodio puede verse privado de este derecho consiste en el consumo de drogas, tanto las de tráfico legal como ilegal, aunque no sucederá en todos los casos.

En las próximas líneas, vamos a explicar cuáles son las circunstancias en las que el consumo de sustancias estupefacientes por parte de un progenitor puede derivar en que se le retire la custodia.

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¿Cuándo se puede perder la custodia por consumir drogas?

En primer lugar, es necesario mantener presente que no existe ningún precepto legal en el que se recoja la previsión de impedir que un padre o una madre disfruten de la custodia de sus hijos por el mero hecho de que consuman sustancias estupefacientes.

Del mismo modo, tampoco a través de la jurisprudencia se ha impuesto un criterio unívoco para estos supuestos.

En este sentido, será el interés del menor, identificado con su bienestar, la única referencia a tener en cuenta para valorar en qué medida este hecho puede derivar en la retirada de la custodia al padre que lleva a cabo estos comportamientos.

Consecuentemente, la autoridad judicial, en estos casos, habrá de valorar cómo afecta el consumo de drogas a la convivencia con el menor.

Existen numerosos supuestos en los que la madre o el padre de un menor solicita que se le retire la custodia al otro progenitor debido a estos hechos.

Con este objetivo, se suelen aportar análisis toxicológicos (en sangre, orina o cabello), que ponen de manifiesto que existe este consumo. También pueden ser relevantes testimonios u otro tipo de pruebas documentales, como fotografías o vídeos.

No obstante, los jueces tan solo admitirán este tipo de pruebas cuando existan indicios de que estos hechos tienen una influencia negativa sobre el menor.

De este modo, aunque se puede perder la custodia de un hijo por consumir drogas (alcohol, cannabis, cocaína, etc.), un juez tomará esta decisión tan solo en aquellos casos en los que los intereses del menor se vean perjudicados por este motivo. 

Para poder valorar este aspecto, se recabarán todos los datos que se consideren significativos, que podrán quedar consignados en un informe psicosocial, presente en muchos casos en los procedimientos de separación o divorcio contenciosos.

Así, y en lo respectivo al consumo de drogas, se habrá de hacer referencia, principalmente, a las consecuencias que estos hechos tienen sobre las capacidades del progenitor para ejercer la guarda y custodia.

Asimismo, se hará constar si se trata de un hábito o si es un consumo puntual, así como la concurrencia, en su caso, de una situación de drogodependencia.

En resumen, debemos mantener presente que el consumo de drogas por parte de un progenitor no está directamente relacionado con la pérdida de la guarda y custodia de su hijo.

Serán los jueces quienes se encarguen de valorar, caso por caso, en qué medida estos comportamientos inciden de forma negativa sobre los intereses del menor, para tomar una decisión en consecuencia.

¿Y si este consumo se da en los dos progenitores?

En algunos supuestos, no es solo uno de los padres el que lleva a cabo estos comportamientos, sino ambos. Cuando se dan estas circunstancias, se siguen aplicando los principios apuntados previamente.

De forma análoga a lo explicado en líneas previas, se habrá de valorar si este consumo de drogas tiene efectos negativos sobre el menor durante la convivencia con cada uno de los progenitores. A la vista de estas circunstancias, el juez tomará una decisión acerca del régimen de guarda y custodia a adoptar.

Cuando no sea posible atribuir la custodia a ninguno de los padres, intervendrán los servicios sociales, en aplicación del artículo 172.1 del Código Civil.

Este precepto obliga a los poderes públicos a intervenir en aquellos casos en los que un menor se encuentre en una situación de desamparo, también cuando esta venga motivada por el consumo de drogas por parte de sus progenitores.

El resultado en este tipo de procedimientos puede consistir en la integración del menor en un centro de acogida, como paso inicial y antes de pasar a convivir con una familia, en su caso.

Asimismo, también existe la posibilidad de que se opte por una custodia atribuida a otros familiares, amparada por lo dispuesto en el artículo 103 del Código Civil.

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